martes, 13 de enero de 2015

vida retirada


ODA A LA VIDA RETIRADA
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
que no le enturbia el pecho1
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro2, en jaspes sustentado!
No cura3 si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura ni encarama4
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta5 a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si en busca de este viento6
ando desalentado,
con ansias vivas, con mortal cuidado7?
¡Oh monte, oh fuente, oh río!8
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío9,
a vuestro almo10 reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido11 sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio12 está atendido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera,
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza13 fruto cierto;
y, como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura14,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura;
y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada,
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.
El aire el huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro15 pone olvido.
Ténganse su tesoro
los que de un falso leño16 se confían;
no es mío17 ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían18.
La combatida antena19
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía20.
A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada21,
me basta; y la vajilla
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-22
mente se están los otros abrasando
con sed insacïable
del peligroso mando23,
tendido yo a la sombra esté cantando;
a la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado24,
del plectro25 sabiamente meneado.



Determinación del tema
Asunto o argumento: El autor comienza con un elogio a la vida retirada y el desprecio por las pompas  humanas y el ansia de fama, busca la tranquilidad, y quiere vivir en armonía con la naturaleza, disfrutando de ella. Es para otros la riqueza y el poder, a él lo que le atrae es la vida sencilla y los simples placeres que le depara la naturaleza.
Tema: La apacibilidad de la vida sencilla en contacto con la naturaleza.
Determinación de la estructura
En primer lugar, la Oda I está compuesta por 17 liras, estrofa compuesta por versos heptasílabos, de arte menor (1a, 3a y 4b), y endecasílabos, de arte mayor (2B y 5B), cuya estructura es aBabB; la rima es consonante.
En segundo lugar, podemos considerar el poema dividido en tres partes



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