miércoles, 18 de marzo de 2015

AMOR CONSTANTE MAS ALLA DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

"¡Ah de la vida!"... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni a dónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.


comentario de texto:

El autor de este poema es Francisco de Quevedo. Nació en 1580 y murió en 1645. El poeta es un autor del Barroco. El barroco es el nombre que le damos a una época en la que dos hombres se baten en duelo y el mejor de ellos tropieza y es ensartado por el otro. Su cuerpo es olvidado en un callejón oscuro. Quevedo, cultivó todos los géneros literarios y en todos consiguió fama. Es el maestro del conceptismo español. Su obra en conjunto se muestra pesimista y genial. El motivo más presente en su obra es la sátira personal y social. El estilo se basa en el contraste en los temas y en las técnicas.
Señala el predominio de la razón y de la experiencia frente a la autoridad.
Hay temas derivados de la presencia de la tradición caballeresca.
En el amor platónico ve inagotable manantial de imaginería. El amor para Quevedo es deseo. Se produce un conflicto entre la posesión y la obtención, el resultado final será el sufrimiento.
“Amor constante más allá de la muerte” es considerado un de los más bellos sonetos de amor que nunca se han escrito en lengua española.
En este poema de catorce versos Quevedo condensa parte de la mitología griega sobre el más allá, es decir, sobre el más allá de la muerte.
El tema principal de este poema es el amor más allá de la muerte, quiere transmitir al publico que la muerte no es un impedimiento al amor. Esta idea deriva de la tradición petrarquista. Quevedo lo desglosa durante el desarrollo del soneto en tres motivos que dan pie a tres elementos temáticos menores; la manifestación del amor en el alma, el cuerpo y la memoria o recuerdo de ese amor.
Quevedo, lo que pretende es reflejar al publico que el amor es más fuerte que la muerte. Que por mucho que su cuerpo ya no esté presente, su alma seguirá viva por mucho tiempo y durante ese período seguirá amando a la dama. Quevedo dice que después de muerto su alma seguirá amando desde el más allá, con lo que aparecerá el recuerdo.
Es un soneto de estructura clásica. El soneto es un molde perfecto para esta poesía trascendente, de tema elevado y concreto.
La rima, se encuentra dentro de la más absoluta ortodoxia. La rima es CDC DCD, es decir rima abrazada.

Oda a Felipe Ruiz

Oda:

¿Cuándo será que pueda
libre de esta prisión volar al cielo,
Felipe, y en la rueda
que huye más del suelo
contemplar la verdad pura sin duelo?
Allí, a mi vida junto,
en luz resplandeciente convertido,
veré distinto y junto
lo que es y lo que ha sido
y su principio propio y escondido.
Entonces veré cómo
la soberana mano echó el cimiento
tan a nivel y plomo,
do estable y firme asiento
posee el pesadísimo elemento.
Veré las inmortales
columnas do la tierra está fundada,
las lindes y señales
con que a la mar hinchada
la Providencia tiene aprisionada;
por qué tiembla la tierra,
por qué las hondas mares se embravecen,
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del océano y decrecen;
de dó manan las fuentes,
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes;
de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;
las soberanas aguas,
del aire en la región, quién las sostiene;
de los rayos las fraguas;
dó los tesoros tiene
de nieve Dios, y el trueno dónde viene.
¿No ves cuando acontece
turbarse el aire todo en el verano
el día se ennegrece,
sopla el gallego insano,
y sube hasta el cielo el polvo vano?
Y entre las nubes mueve
su carro Dios, ligero y reluciente,
horrible son conmueve,
relumbra fuego ardiente,
treme la tierra, humíllase la gente.
La lluvia baña el techo,
envían largos ríos los collados;
su trabajo deshecho,
los campos anegados,
miran los labradores espantados.
Y de allí levantado,
veré los movimientos celestiales,
así el arrebatado
como los naturales;
la causa de los hados, las señales.
Quién rige las estrellas
veré, y quién las enciende con hermosas
y eficaces centellas;
por qué están las dos Osas
de bañarse en el mar siempre medrosas.
Veré este fuego eterno,
fuente de vida y luz, dó se mantiene;
y por qué en el invierno
tan presuroso viene;
quién en las noches largas le detiene.
Veré sin movimiento
en la más alta esfera las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

Comentario de texto:


Poema estructurado en estrofas de cinco versos. Los versos son heptasilabos y endecasilabos de rima en consonante A-B-A-B-B, C-D-C-D-D.
La oda pertenece a Fray Luis de Leon, le expresa a Felipe su deseo de abandonar la vida para asi poder conocer los enigmas de la naturaleza y tambien para alcanzar la eterna dicha (ìmoradas del gozo y del contento). Podriamos decir por tanto que el tema de la obra es el deseo de alcanzar la verdad pura en el paraiso. En este fragmento encontramos solo cinco estrofas de la oda de Fray Luis cuya division esta marcada, no solo por el cambio de rima, sino tambien por el cambio de informacion que cada fragmento contiene. De esta forma observamos que el primer fragmento es una
invocacion a Felipe en forma de pregunta retorica, que es a quien Fray Luis se dirige en toda la
obra. Aqui el autor manifiesta claramente su deseo de abandonar la vida, para poder conseguir
y comprender la verdad pura sobre los mecanismos que mueven la naturaleza, donde ìprisioni es una metafora de la vida humana, ìruedai es del paso del tiempo y ìsueloi es de la tierra o
mundo. Aunque tambien, teniendo en cuenta los detalles de la vida de nuestro autor, podriamos interpretar el verso numero cinco como el hartazgo de tener que soportar la censura y la persecucion por la sed de verdad y conocimiento. Encontramos numerosas personificaciones de la naturaleza en esta oda como inmortales columnas y tierra aprisionada refiriendose a los confines de la tierra y los mares en la segunda estrofa. Tambien, en la tercera estrofa, personifica los terremotos, las olas, las
mareas y los vientos en ìdo sale a mover guerra el cierzo, por otra parte en ìhondas mares se
embravecen hallamos una sinestesia, aunque quizas tambien podria considerarse una personificacion. En la cuarta estrofa habla del sol mediante la metafora ìfuego eterno, con el que utiliza tambien personificaciones. Y en la  ̇ultima estrofa que vemos aqui, donde habla del paraiso donde van a parar
las almas bondadosas, es casi completamente una metonimia. Todas estas personificaciones pueden deberse a la influencia de la mitologia clasica en la literatura de la Època, donde cada elemento de la naturaleza esta personificado por distintas deidades y es, precisamente para nuestro autor, la naturaleza la manifestacion directa de Dios, dicho de otra forma, podriamos aventurarnos a afirmar que Fray Luis unifica en cierta forma las distintas deidades clasicas en una  ̇unica figura (Dios). Cada estrofa esta dedicada a una seccion distinta de la naturaleza como distintos apartados del saber puro y universal. En este fragmento encontramos solo la tierra, los mares, los vientos, los terremotos y el sol, pero en las otras estrofas que aqui no aparecen habla tambien de las fuentes y el agua, de la lluvia, las nubes, etc. Nos hallamos pues ante una numeracion, y de anaforas

Oda a la flor de Gnido

Poesia:

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son, que un momento
aplacase la ira
del animoso viento,
y la furia del mar y el movimiento,
y en ásperas montañas
con el suave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese,
y al son confusamente los trajese:
no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido,
ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes,
el fiero cuello atados,
y los franceses, van domesticados;
mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada,
y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura,
convertido en viola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.
Hablo de aquel cativo
de quien se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.
Por ti, como solía,
del áspero caballo no corrige
la furia y gallardía:
ni con freno le rige,
ni con vivas espuelas ya le aflige.
Por ti, con diestra mano,
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra como sierpe ponzoñosa.
Por ti, su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
tristes querellas usa,
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante.
Por ti, el mayor amigo
le es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo;
y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que ponzoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto como yo dél, ni tan temida.
No fuiste tú engendrada
ni producida de la dura tierra;
no debe ser notada
que ingratamente yerra
quien todo el otro error de sí destierra.
Hágate temerosa
el case de Anajérete, y cobarde,
que de ser desdeñosa
se arrepintió muy tarde;
y así, su alma con su mármol arde.
Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido,
cuando abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante, allí tendido,
y al cuello el lazo atado,
con que desenlazó de la cadena
el corazón cuitado,
que con su breve pena
compró la eterna punición ajena.
Sintió allí convertirse
en piedad amorosa el aspereza.
¡Oh tarde arrepentirse!
¡Oh última terneza!
¿Cómo te sucedió mayor dureza?
Los ojos se enclavaron
en el tendido cuerpo que allí vieron;
los huesos se tornaron
más duros y crecieron,
y en sí toda la carne convirtieron;
las entrañas heladas
tornaron poco a poco en piedra dura;
por las venas cuitadas
la sangre su figura
iba desconociendo y su natura;
hasta que, finalmente,
en duro mármol vuelta y transformada,
hizo de sí la gente
no tan maravillada
cuanto de aquella ingratitud vengada.
No quieras tú, señora,
de Némesis airada las saetas
probar, por Dios, agora;
baste que tus perfetas
obras y hermosuras a los poetas
den inmortal materia,
sin que también en verso lamentable
celebren la miseria
de algún caso notable
que por ti pase, triste y miserable.


Comentario de texto:

Esta oda está escrita en liras (estrofas formadas por versos de 7 y 11 sílabas con la rima consonante aBabB). 
Está dirigida a una dama napolitana, Violante Sanseverino, para interceder por su amigo, Mario Galeota, que estaba enamorado de ella y al que no hacía caso.
El vocabulario usado en la composición es un poco elevado y es un lenguaje en ocasiones amoroso, lírico y bélico cuando el tema lo requiere. Hay constantes alusiones mitológicas, literarias y geográficas.
Analisis:
El significado de la primera mitad del poema, la que ha sido presentada en clase:
En las dos primeras estrofas expresa su deseo de que su poesía tuviera la virtud de calmar la furia de los elementos y de las fieras, como sucedía con la música de Orfeo. Si así fuese no cantaría a las victorias militares,él era soldado, como su amigo, y estaban en una campaña militar en Italia.
En la 5ª y 6ª estrofa, introduce el verdadero tema, la belleza de la dama y su dureza ante los requerimientos del desdichado amante.
En la 6ª y 7ª  liras hace un juego de palabras con los nombres de la pareja, él llora convertido en viola y rema condenado en la concha de Venus, el nombre Galeota se parece a galeote, que quiere decir precisamente condenado a remar en galeras.
Las cuatro siguientes estrofas comienzan con una anáfora, en todas se describen los efectos del amor no correspondido en su amigo: ya no cabalga, ni lucha, llora amargamente y rehúye a los amigos.

Segunda mitad del poema, no ha sido trabajada ni presentada a clase debido a la larga extensión de éste:

En la lira número 12, explica que incluso huye de él, como si fuera una serpiente venenosa. En la siguiente le dice elegantemente que quien tiene tantos aciertos no ha de cometer un fallo como el de despreciar a su amigo. Para ilustrar lo negativo del desprecio le explica la historia de Anaráxate (referencia mitológica), mito que aparece en Las Metamorfosis del poeta latino Ovidio (referencia literaria). Se recrea en la plasticidad de la transformación de la ninfa en una estatua, por haber provocado con su desdén el suicidio de su infeliz amante.
Las dos últimas estrofas concluyen el propósito de la oda, pedirle a la bella dama que no dé motivo a los poetas para explicar una trágica historia similar a la de Anaráxate (referencia a la diosa mítica de la venganza, Némesis).

En cuanto a las figuras retóricas, señaladas con colores en el poema, hay que destacar el uso del epíteto (baja lira, animoso viento, ásperas montañas, suave viento),  la polisíndeton (el uso excesivo de la y ), las metáforas y juegos de palabras (con los nombres de los protagonistas), las interrogaciones retóricas, las anáforas...

Cómo último, remarcar que la actitud del autor delante del poema es de apoyo incondicional a su amigo, Mario Galeota ya que todo el poema es un ruego a la dama para que se fije en él.

martes, 13 de enero de 2015

llama de amor viva


¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
¡Oh cauterio2 süave! 
¡Oh regalada3 llaga! 
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado 
que a vida eterna sabe 
y toda deuda paga! 
 Matando, muerte en vida has trocado4. 
¡Oh lámparas de fuego
 en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores5
color y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
 recuerdas6 en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!


TEMA
El tema del poema es la unión mística con Dios, y también el amor que el poeta siente hacia él.
ESTRUCTURA EXTERNA
Métrica
          ¡Oh-lla-ma-de_am-or-vi-va       7 a
que-tier-na-men-te-hie-res      7 b
de-mi-al-ma_en-el-más-pro-fun-do-cen-tro!      11 C
Pues-ya-no_e-res-es-qui-va     7 a
a-ca-ba-ya-si-quie-res,             7 b
¡rom-pe-la-te-la-de_es-te-dul-ce_en-cuen-tro!     11 C
Como podemos observar, el poema consta de cuatro estrofas de seis versos con estructura de lira, es decir, dos versos de siete sílabas combinados con uno de once sílabas, con una rima consonante de: a-b-C-a-b-C-d-e-F-d-e-F… y así sucesivamente.
 
ESTRUCTURA INTERNA
En la primera estrofa.
El poeta pide a Dios que finalmente rompa la barrera entre lo divino y lo terrenal y le permita unirse con él (“¡rompe la tela de este dulce encuentro!”),  diciéndole que la misma llama de su amor le está hiriendo (no de una manera dolorosa, sino tiernamente) y que ya está preparado para unirse con él.

El poema y el comentario de la Llama de amor viva fueron compuestos por Juan de la Cruz en el convento de los mártires de Granada, en 1584 (o 1585), mientras era vicario provincial de Andalucía. Fueron escritos en quince días, a petición de Ana de Peñalosa, una de sus hijas espirituales preferidas. Hubo un poco más tarde una segunda redacción, ligeramente aumentada, pero los dos textos se sitúan después de la Subida del Monte Carmelo, de la Noche oscura y de la primera versión del Cántico espiritual.
Según el mismo Juan de la Cruz, las cuatro estrofas de su poema se inspiran, respecto a su estructura, en un poema de Garcilaso: la soledad siguiendo… En cuanto al comentario, toma pronto el paso de una confidencia libre. San Juan de la Cruz, sin la menor duda, tenía a su destinataria presente en la mente cuando lo escribió. La Llama es la última gran obra de San Juan de la Cruz y expresa la cumbre de su experiencia. Descubrimos en ella un aspecto poco conocido de su personalidad: el polemista que echa la culpa a todos los seudo-guías espirituales. Contra ellos, que a veces tutea agriamente, reafirma fuertemente la prioridad de la acción de la gracia y de la contemplación divina sobre la acción, la obra y la meditación humana. Mas, que se trate de exposición mística o de pedagogía espiritual, la Llama  de amor viva ha sido escrita en la pasión y la llama del amor, como  San Juan de la Cruz mismo lo hace entender en su prólogo.

oda XIII morada del cielo

Alma región luciente,
prado de bienandanza, que ni al hielo
ni con el rayo ardiente
fallece; fértil suelo,
producidor eterno de consuelo:

de púrpura y de nieve
florida, la cabeza coronado,
y dulces pastos mueve,
sin honda ni cayado,
el Buen Pastor en ti su hato amado.

Él va, y en pos dichosas
le siguen sus ovejas, do las pace
con inmortales rosas,
con flor que siempre nace
y cuanto más se goza más renace.

Y dentro a la montaña
del alto bien las guía; ya en la vena
del gozo fiel las baña,
y les da mesa llena,
pastor y pasto él solo, y suerte buena.

Y de su esfera, cuando
la cumbre toca, altísimo subido,
el sol, él sesteando,
de su hato ceñido,
con dulce son deleita el santo oído.

Toca el rabel sonoro,
y el inmortal dulzor al alma pasa,
con que envilece el oro,
y ardiendo se traspasa
y lanza en aquel bien libre de tasa.

¡Oh, son! ¡Oh, voz! Siquiera
pequeña parte alguna decendiese
en mi sentido, y fuera
de sí la alma pusiese
y toda en ti, ¡oh, Amor!, la convirtiese,

conocería dónde
sesteas, dulce Esposo, y, desatada
de esta prisión adonde
padece, a tu manada
viviera junta, sin vagar errada.





Se trata de una lira, estrofas de cinco versos con esquema métrico 7a11B7a7b11B
- TEMA DEL POEMA: ASCÉTICA DE FRAY LUIS. BUSCA EL AUTOR LIBERAR AL ALMA DE LO MUNDANO Y LO ORDINARIO DONDE ESTA PRESA Y ALCANZAR LA PAZ ESPIRITUAL A TRAVÉS DE LA MÚSICA. FRAY LUIS DE LEÓN BUSCA MEDIANTE LA MÚSICA PODER LLEGAR A LA ARMONÍA CON DIOS.


- Esa música que desea aprehender entra en el alma y ayuda a elevarla hacia lo más alto.

- Metáfora general: el alcance de esta perfección, belleza y bondad a la que aspira el alma es igualado al ascenso hacia la cumbre de una montaña, enmarcando la acción en una naturaleza idealizada (recurso típico renacentista) en la que hay un pastor guía (DIOS), un entorno perfecto (pastos verdes, flores, fértil suelo) y unas ovejas (almas) a quien el pastor guía hacia la cumbre de la montaña (liberación almas mundano) y allí alimenta y satisface (alcance de la paz espiritual y la bondad perseguidas)

oda XI el ocio santo


Recoge ya en el seno
el campo su hermosura, el cielo aoja
con luz triste el ameno
verdor, y hoja a hoja
las cimas de los árboles despoja.
Ya Febo inclina el paso
al resplandor egeo; ya del día
las horas corta escaso;
ya Éolo al mediodía,
soplando espesas nubes nos envía;
ya el ave vengadora
del Íbico1 navega los nublados
y con voz ronca llora,
y, el yugo al cuello atados,
los bueyes van rompiendo los sembrados.
El tiempo nos convida
a los estudios nobles, y la fama,
Grial, a la subida
del sacro monte llama,
do no podrá subir la postrer llama;
alarga el bien guiado
paso y la cuesta vence y solo gana
la cumbre del collado2
y, do más pura mana
la fuente, satisfaz tu ardiente gana;
no cures si el perdido
error admira el oro y va sediento
en pos de un bien fingido,
que no ansí vuela el viento,
cuanto es fugaz y vano aquel contento;
escribe lo que Febo
te dicta favorable, que lo antiguo
iguala y pasa el nuevo
estilo; y, caro3 amigo,
no esperes que podré atener contigo,
que yo, de un torbellino
traidor acometido y derrocado
del medio del camino
al hondo, el plectro amado
y del vuelo las alas he quebrado.

Se trata de la segunda oda dedicada a Juan de Grial, conocido estudioso, editor de las obras de san Isidoro, comentarista de Lucrecio y Virgilio. Impelido por un sentimiento de amistad, Fray Luis se dirige a Grial, compañero y poeta, para describir el cambio de estaciones entre el otoño y el invierno, propicio a los “estudios nobles” (versos 1 a 15), y para exhortarle a desentenderse de las preocupaciones materiales y emprender la subida al monte de las Musas (Monte Parnaso), dejándose llevar por lo que Febo (apodo de Apolo, dios, entre otros aspectos, del sol y de la poesía) “le dicta favorable (versos 16 a 35); en cuyo ascenso, sin embargo, no le acompañará, ya que un “torbellino traidor” ha roto su lira (versos 36 a 40).

vida retirada


ODA A LA VIDA RETIRADA
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
que no le enturbia el pecho1
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro2, en jaspes sustentado!
No cura3 si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura ni encarama4
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta5 a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si en busca de este viento6
ando desalentado,
con ansias vivas, con mortal cuidado7?
¡Oh monte, oh fuente, oh río!8
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío9,
a vuestro almo10 reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido11 sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio12 está atendido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera,
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza13 fruto cierto;
y, como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura14,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura;
y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada,
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.
El aire el huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro15 pone olvido.
Ténganse su tesoro
los que de un falso leño16 se confían;
no es mío17 ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían18.
La combatida antena19
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía20.
A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada21,
me basta; y la vajilla
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-22
mente se están los otros abrasando
con sed insacïable
del peligroso mando23,
tendido yo a la sombra esté cantando;
a la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado24,
del plectro25 sabiamente meneado.



Determinación del tema
Asunto o argumento: El autor comienza con un elogio a la vida retirada y el desprecio por las pompas  humanas y el ansia de fama, busca la tranquilidad, y quiere vivir en armonía con la naturaleza, disfrutando de ella. Es para otros la riqueza y el poder, a él lo que le atrae es la vida sencilla y los simples placeres que le depara la naturaleza.
Tema: La apacibilidad de la vida sencilla en contacto con la naturaleza.
Determinación de la estructura
En primer lugar, la Oda I está compuesta por 17 liras, estrofa compuesta por versos heptasílabos, de arte menor (1a, 3a y 4b), y endecasílabos, de arte mayor (2B y 5B), cuya estructura es aBabB; la rima es consonante.
En segundo lugar, podemos considerar el poema dividido en tres partes