que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
¡Oh cauterio2 süave!
¡Oh regalada3 llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado4.
¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores5
color y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas6 en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!
TEMA
El tema del poema es la unión mística con Dios, y también el amor que el poeta siente hacia él.
ESTRUCTURA EXTERNA
Métrica
¡Oh-lla-ma-de_am-or-vi-va 7 a
que-tier-na-men-te-hie-res 7 b
de-mi-al-ma_en-el-más-pro-fun-do-cen-tro! 11 C
Pues-ya-no_e-res-es-qui-va 7 a
a-ca-ba-ya-si-quie-res, 7 b
¡rom-pe-la-te-la-de_es-te-dul-ce_en-cuen-tro! 11 C
que-tier-na-men-te-hie-res 7 b
de-mi-al-ma_en-el-más-pro-fun-do-cen-tro! 11 C
Pues-ya-no_e-res-es-qui-va 7 a
a-ca-ba-ya-si-quie-res, 7 b
¡rom-pe-la-te-la-de_es-te-dul-ce_en-cuen-tro! 11 C
Como podemos observar, el poema consta de cuatro estrofas de seis versos con estructura de lira, es decir, dos versos de siete sílabas combinados con uno de once sílabas, con una rima consonante de: a-b-C-a-b-C-d-e-F-d-e-F… y así sucesivamente.
ESTRUCTURA INTERNA
En la primera estrofa.
El poeta pide a Dios que finalmente rompa la barrera entre lo divino y lo terrenal y le permita unirse con él (“¡rompe la tela de este dulce encuentro!”), diciéndole que la misma llama de su amor le está hiriendo (no de una manera dolorosa, sino tiernamente) y que ya está preparado para unirse con él.
El poema y el comentario de la Llama de amor viva fueron compuestos por Juan de la Cruz en el convento de los mártires de Granada, en 1584 (o 1585), mientras era vicario provincial de Andalucía. Fueron escritos en quince días, a petición de Ana de Peñalosa, una de sus hijas espirituales preferidas. Hubo un poco más tarde una segunda redacción, ligeramente aumentada, pero los dos textos se sitúan después de la Subida del Monte Carmelo, de la Noche oscura y de la primera versión del Cántico espiritual.
Según el mismo Juan de la Cruz, las cuatro estrofas de su poema se inspiran, respecto a su estructura, en un poema de Garcilaso: la soledad siguiendo… En cuanto al comentario, toma pronto el paso de una confidencia libre. San Juan de la Cruz, sin la menor duda, tenía a su destinataria presente en la mente cuando lo escribió. La Llama es la última gran obra de San Juan de la Cruz y expresa la cumbre de su experiencia. Descubrimos en ella un aspecto poco conocido de su personalidad: el polemista que echa la culpa a todos los seudo-guías espirituales. Contra ellos, que a veces tutea agriamente, reafirma fuertemente la prioridad de la acción de la gracia y de la contemplación divina sobre la acción, la obra y la meditación humana. Mas, que se trate de exposición mística o de pedagogía espiritual, la Llama de amor viva ha sido escrita en la pasión y la llama del amor, como San Juan de la Cruz mismo lo hace entender en su prólogo.
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