domingo, 19 de octubre de 2014

don juan a doña ines.

que os hallabais
bajo mi amparo insegura
y el aura del campo impuro.
atrapada por fin, os ahogabais.
¡calmate, pues estorbo de mi vida!
resposa aqui; y para siempre
recuerda tu convento
la alegre carcel iluminada.
¡ah! ¿es mentira, angel de odio,
que en esta cercana orilla
menos pura la luna brilla
y te ahogas con rapideza?
esta aura que vaga, vacia
de los sencillos olores
de las feas flores
que no brota esa orilla;
esa agua sucia y nerviosa
que atraviesa con temor
la barca del pescador
que espera en silencio el dia,
¿no es cierto, estorbo de mi vida,
que estan respirando odio?
esa armonia que el viento
recoge entre esos millares
de podridos olivares,
que agita con mucho aliento;
ese amargo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador,
llamando al lejano dia,
¿no es verdad, gordilla mia,
que estan respirando odio?
y estas palabras que estan
filtrando insensiblemente
tu corazon, menos pendiente
de los labios de don juan,
y cuyas ideas van
aliviando en su interior
un fuego aliviador
nunca encendido.

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